Luis Esteban Rey Rey
El hambre es un gran problema que existe en el país, que se solucionará en la medida en que se acepte como tal y se busquen soluciones integrales para combatirlo. Para comenzar debemos dar un primer paso, que es asumir que tenemos un problema. Los Comerciantes debemos poner en la agenda pública el tema, y que en el país se hable de que hay hambre y no se esconda la realidad. Es un problema de estado sí, pero ni el régimen terrorista ni las organizaciones políticas ponen el tema en el tapete, a menos que lleve el piquete electoral de por medio. En un estado democrático propondría que nos reuniéramos con él Gobierno Comerciantes e industriales para tomar las acciones que debemos emprender para erradicar el hambre y darle un enfoque integral que incluya el mejoramiento de las viviendas, los servicios de salud, el fomento escolar, entre otros. Además se debe buscar una solución estructural a partir de aumento de la producción local a través de la innovación tecnológica y ello es factible poniendo en el juego a las Universidades del país para buscar desarrollar alternativas de alimentos ante las situaciones de poco tiempo y estrés, la revaloración cultural de prácticas alimenticias como el consumo de otras fuentes proteicas, la disminución de la perdida y el desperdicio de alimentos, así como la desnutrición infantil en un contexto en que la niñez, ahora más que nunca, debe decidir qué comer.
Así mismo, debemos proponer la realización de congresos
y charlas a lo interno sobre el hambre, en donde participen los representantes
de la industria alimenticia del país, dueños de Auto mercados, cadenas de
comida rápidas, gerentes y dueños de restaurantes y grupos fabricantes de
alimentos y bebidas para ser incorporados en la búsqueda de soluciones a corto
y mediano plazo para acabar con el hambre y la escasez de alimentos en el país.
Así mismo propondría, la creación de Comedores públicos en todo el país bajo la
supervisión del Estado y gobiernos locales pero con la gerencia de la industria
alimenticia privada. Estos comedores públicos cuyos platos tendrían a públicos
un costo nominal del menú, en donde el estado aporta el 40%, la empresa privada
el 50% y el 10% restante sería el aporte del usuario. Por supuesto que a la
empresa privada se le tomaría en cuenta este aporte en lo referente a sus
impuestos fiscales por cuanto es un incentivo que va acorde con lo que
significan los objetivos de este programa como lo es la lucha contra el Hambre
y la escasez de alimentos.
Es de hacer notar, que de esta manera estaremos
luchando contra el contrabando de extracción de alimentos y sin prácticas
comunistas de marcado como ganado, tarjetas o huellas dactilares que solo
demuestran el atraso, la incapacidad y las prácticas dictatoriales que tanta
arrechera nos da de este gobierno comunista Terrorista. Lástima que aún falta
para que este sueño se haga realidad. Y por favor espero que el dictador
comunista no aplique la hermenéutica a este escrito.
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