martes, 16 de abril de 2013

Capriles: La Lucha No Violenta



Por Luis Manuel Aguana
No me cabe duda que la respuesta del candidato al pueblo venezolano excedió nuestras expectativas. En estas líneas le solicité que se pusiera al frente de la oposición, desconociendo un resultado fraudulento seguro y lo hizo. Le pedimos que se retara al Diablo, como lo retó Florentino y lo hizo. Le pedimos que no oyera cuentos de camino y también lo hizo. Ya el juego es otro.
Había indicado en este blog antes del 14A que una cosa era tener un candidato realizando una campaña de diferenciación con un gobierno heredero, tratando de recaudar unos votos que de una manera u otra ya estaban cantados, que una desafiando al gobierno indicándole que si no daba una pelea justa, no se reconocería un ganador ilegitimo (ver  La Apuesta del Candidato o cómo Florentino le pudo ganar al Diablo en http://ticsddhh.blogspot.com/2013/03/la-apuesta-del-candidato-o-como.html). Pues bien, ya nuestro Florentino desafió al Diablo, y éste perderá el lance porque el tiempo juega en su contra. Ya está muy cerca el amanecer y al Diablo no le quedan coplas.
La barbaridad del CNE al reconocer como ganador al perdedor de la contienda y su negativa al reconteo del 100% de los votos y la auditoría de los cuadernos electorales solicitados por el candidato, pone al gobiernito de Maduro entre la espada y la pared.
Hubiera sido mejor explicación que la Presidente del CNE dijera que no le daba la gana de contar esos votos, que la excusa que dio: “Los venezolanos saben que el voto en nuestro país es automatizado y que los comprobantes constituyen un medio de verificación del sistema”, indicando de esa manera que las boletas son una suerte de recibo sin valor que no están por encima del resultado automatizado. Algo así como que en Venezuela lo que vale es lo que digan las máquinas, lo demás es un accesorio inocuo ¿Qué tal?
¿Alguien por favor le podría explicar a la Sra. Lucena que la voluntad de los venezolanos reside precisamente en esas boletas? ¿Y ese recibo, que ella califica despectivamente, es la única prueba de esa voluntad, que al contarse a los ojos de TODO el mundo decide quién gana realmente una elección?
Pero lo más horroroso fue lo que siguió. Que Capriles “debe acudir a las instancias correspondientes” si no estaba de acuerdo con los resultados, despachando en un dos por tres la exigencia del representante de más de la mitad de la población. ¿Alguien me puede decir que derecho tiene un funcionario público, por más Rector del CNE que sea y cuyo sueldo pagamos todos los venezolanos, de rechazar una exigencia, que no proviene de un candidato, sino de la voluntad de más de 7 millones de venezolanos?
Acto seguido la Rectora Lucena consideró que contando los votos se “pretende regresar al tan vulnerable escrutinio manual que lesionó por décadas la voluntad de los electores en Venezuela”, tergiversando para las nuevas generaciones de una manera grosera y maniquea lo que en verdad sucedía durante esos años: la gente contaba todos sus votos, en todas las mesas, con la presencia del pueblo. No esa patraña que ellos llamaron “Verificación Ciudadana” que inventaron para transformar el verdadero escrutinio de saber por quien se pronuncio el pueblo por un expediente estadístico. Siempre, con o sin máquinas, si no hay testigos se escamotean votos. Eso no ha cambiado aun con todos los millones de dólares que se han gastado. Eso podría contar como la 4ta. Mentira del CNE dicha por la propia Presidente de ese desprestigiado organismo.
Desde hace tiempo hemos venido indicando que en Venezuela estamos en el mundo al revés. Los delincuentes mandan y las personas honestas están presas. Pues al parecer ha llegado la hora en que por fin la voluntad política de la oposición está yendo en el sentido correcto, a pesar de que factores muy influyentes desde adentro frenan esa evolución.
Sin ese cambio fundamental nos quedamos en el siglo antepasado. Creo que al final el candidato entendió de que se trababa el juego: romper el paradigma opositor y adentrarse fuera del área de confort, donde siempre ha medrado la mayoría de los dinosaurios de la oposición.
Si el candidato le hubiera hecho caso a aquellas sirenas que le cantaban al oído que el CNE era una maravilla, el oasis dentro de toda la podredumbre de la administración pública chavista, otro gallo nos hubiera cantado en la madrugada del lunes con la respuesta de Capriles. Al ver todos los atropellos vaticinados por los llamados “frauduleros” no tuvo ni un asomo de dudas: me están metiendo gato por liebre. ¡Recuérdese que ahora “frauduleros” somos todos!
Si se abren todas esas cajas y se auditan los cuadernos electorales, los primeros presos del gobierno de Capriles deben ser los Rectores del CNE, Vicente Diaz incluido, que no se le ocurrió otra cosa que decir que la razón por la que deberían abrirse esas cajas no era otro que confirmar ese resultado fraudulento para que los opositores nos quedáramos tranquilos. ¡No me defienda compadre! Por eso ese Rector y los demás deberían ir presos, no solo porque se destaparían los millones de votos chimbos electrónicos sumados al candidato del gobierno de un RE corrupto, sino por la abrumadora avalancha de votos del candidato opositor, que haría ilegal esa proclamación hecha a la carrera y huyendo hacia delante.
A partir de hoy se abre una lucha que ya hemos de alguna manera iniciado, pero con una diferencia fundamental: tenemos un liderazgo fuerte al frente: Henrique Capriles, que sin darse cuenta y sin pensarlo mucho se metió de lleno en la lucha No Violenta al exigir lo que es justicia exigir. ¡Bienvenido al Club Henrique! Eso en la historia lo han transitado muchos líderes que se han destacado, llevando a un colectivo dispuesto a librar esa batalla cueste lo que cueste para el logro de la libertad, la justicia y la democracia. No es fácil, pero es llevadero cuando la mayoría lo acompaña.
El llamado hecho por el candidato a todos los venezolanos es concluyente: no caer en la violencia del régimen y creer que su liderazgo nos llevará a puerto seguro. Démosle ese voto de confianza porque sabemos, como él mismo dijo, que nos asiste la razón.
Nuestro objetivo: QUE SE CUENTEN EL 100% DE LOS VOTOS Y QUE SE AUDITEN CON ELLOS TODOS LOS CUADERNOS ELECTORALES. Allí se valen cacerolazos, marchas, concentraciones, cooperación internacional y cualquier otra de las 180 formas No Violentas de Gene Sharp indicadas en los Apuntes, en una protesta pacífica pero insistente y contundente hasta lograrlo. Saben que no tienen ninguna excusa para negarlo salvo que escondan el FRAUDE gigantesco que cometieron. Creo que la Presidente del CNE se enterara después de todo de cuál es la instancia correspondiente para resolver este problema, que precisamente no son los tribunales corruptos de su régimen, sino la calle para defender nuestros derechos.
Caracas,  16 de Abril de 2013
Twitter: @laguana

3 comentarios:

La impgnacion por a via CNE, nos remonta al caso de Orlando Elbitar contra Enrique Mendoza, donde Elbitar tuvo que demostrar que se estamparon huellas digitales falsas`y repetidas, en los cuadernos de votacion Mas de tres meses de arduo trabajo entre auditores externos y miembros del CNE se requirieron para presentar las pruebas en el tribunal respectivo, organismo que luego de tres anos ordeno repetir las eleciones en tres centros de votacion ubicados en La Dolorita-Petare, todo ello a pesar que habia mas independencia entre los poderes publicos.

domingo, 10 de marzo de 2013

Para Que Reflexionen los CHAVISTA

Internacional

La «dolce vita» de los Chávez

Día 10/03/2013 - 20.26h

Sin rubor ni tapujos, sus hijas cuelgan en las redes sociales las fotos de sus viajes y sus citas con los famosos

Le gustaba llevar relojes de marca del tipo Patek Phillip y trajes de firma a la medida, mientras predicaba por televisión su «socialismo siglo XXI» y abrazaba a los niños y ancianos para conquistar el corazón de los desposeídos. En los 14 años que gobernó a Venezuela, Hugo Chávez no se privó de ningún placer mundano como son los innumerables viajes que hizo alrededor del planeta, hospedarse en los hoteles más caros, tener vehículos y llevar joyas costosas.
Así lo relata a ABC el sastre Giovanni Scutaro, quien en los primeros años de su gobierno le cambió sus trajes sencillos de «liquiliqui» (traje típico llanero de cuello Mao) y uniforme militar por conjuntos de última moda de cachemir, corbatas de seda y finas camisas de marca española. Los zapatos también de firma.
Su numerosa familia compuesta por sus padres, seis hermanos, cuatros hijos y varios nietos y una larga lista de sobrinos y ahijados, tampoco quiso quedarse atrás. La influencia del apellido Chávez les ha dado luz verde para gastar a manos llenas el presupuesto público. Sus preferencias especialmente por los entretenimientos y espectáculos «Made in USA» han contrastado con el discurso «antiimperialista» de su líder.
Sin ningún rubor ni tapujo, las hijas Rosinés y María Gabriela han colgado sus fotografías en las redes sociales mostrando cómo disfrutan de la vida privilegiada por llevar el apellido presidencial. En sus viajes al exterior se codearon con la élite política y artística internacional. No se perdieron ningún estreno de artistas como Justin Bieber o Madonna, mientras el común de los venezolanos no sueña con esas banalidades ni viajar en primera clase porque tiene los dólares restringidos por el control de cambio de la oficina de CADIVI.
María Gabriela, la hija predilecta del líder, también tiene debilidad por los coches de carrera. Con fondos de la petrolera estatal financió al piloto criollo Pastor Maldonado en los circuitos de la F1.
Estos caprichos elitistas han sido criticados por la base chavista, especialmente por los 17.000 damnificados que esperan en refugios desde hace dos años que les den una vivienda.

Predicar para otros

El diputado opositor Carlos Berrisbeitía estima que Chávez habría gastado más de 350 millones de dólares en sus viajes al exterior durante 14 años, en los que siempre llevó una nutrida delegación incluyendo a su familia. «Ningún otro jefe de Estado del continente americano ha derrochado tanto».
La «familia real» como denominan a los Chávez en Barinas, era una familia humilde que surgió prácticamente de la nada y que nunca aplicó la prédica del mandatario de que «ser rico es malo». Tal vez pensó que eso era para los pobres y que el ejemplo no empieza por casa.
Lo cierto es que la prensa extranjera estima que Chávez ha dejado una herencia incalculable para su familia. Las cifras hablan de unos 2.000 millones de dólares, una fortuna que habría amasado la familia presidencial, según publicó hace dos semanas Jerry Brewer, presidente de la ONG Criminal Justice International Associates (CJIA) de Virginia del Norte.
Al pie de monte andino está situado Barinas, de 35.200 kilómetros cuadrados con una población de 800.000 habitantes, estado natal de Chávez , convertido en el feudo de su familia porque lo ha gobernado su padre Hugo de los Reyes y su hermano mayor Adán en estos 14 años de era chavista. Al parecer la fortuna sólo ha tocado la puerta del clan presidencial en Barinas, pues éste figura entre los estados más pobres de Venezuela.
El feudo de 45.000 hectáreas de la «familia real» en Barinas incluye una fortuna de 17 fincas, 10 vehículos tipo Hummer, residencias veraniegas, joyas con esmeraldas, rubíes y relojes de oro de 24 kilates, ropa de marcas como Coco Channel. Lo dice el diputado Wilmer Azuaje que los conoce como la palma de su mano.
El patrimonio familiar alcanza un valor de 535 millones de dólares, de los cuales 265 millones de dólares están depositados en cuentas bancarias en el exterior, afirma Azuaje.
La «dolce vita» de los Chávez
abc
Elena Frías, madre de Chávez
La madre, Elena Frías, ha cambiado mucho de estilo desde que su hijo ascendió a la Presidencia. Sus fotografías la delatan. De mostrarse como una mujer humilde y sencilla al comenzar el gobierno ha pasado a ser una señora encopetada y enjoyada cuyo rostro muestra a la legua que ha pasado muchas veces por el quirófano.
La ostentación de Elena Frías casa con su carácter fuerte y lleno de temple. Es la madre del que ideó «la revolución bolivariana y el socialismo del siglo XXI». Lo muestra la crónica «En busca de la mamá de Chávez» en la Antología de Crónica Latinoamericana Actual, editado por Alfaguara. En el año 2008, la cuenta bancaria de Elena contaba con 16,3 millones de dólares, que ahora deben haber aumentado, según el diario mexicano La Razón

sábado, 9 de marzo de 2013

No hay triunfo sin renuncia, victoria sin sufrimiento, libertad sin sacrificio.



¿Cuál es la diferencia de la sentencia de interpretación  del 233 sobre la toma de posesión del Candidato Electo y esta sobre 233 de la constitución sobre la toma de posesión del Vice Presidente? Realmente no hay ninguna puesto que ambas son Inconstitucionales Violatorias de de la carta magna y básicamente son sentencias Políticas y acomodaticias Parcelarias ya que Mal interpreta el espíritu del Constitucionalista del 233  acatando la Presidenta del TSJ la orden del ejecutivo y del partido de gobierno al pertenecer de forma Militante al PSUV.
Esto es muy grave ya que es un TSJ corrupto identificados desde hace mucho tiempo con el partido del gobierno ya que militan en el mismo y este Poder no puede ser ni autónomo ni sus sentencias están apegadas a derecho por cuanto obedecen a una línea partidista Comunista. En esta fase el modo ideal para enfrentar la situación actual es intervenir de forma decidida por cuanto ya no es el momento de eludir, evitar, correr la arruga, apartar el problema que es de dimensiones gigantescas ya que se corre el riesgo de que muchos venezolanos a quienes este adefesio de TSJ ha dictado sentencias condenatorias sin pruebas y mandando a la cárcel a gente inocente e incluso esas sentencias han hecho que pierdan la vida reclamando sus derechos constitucionales conculcados por el mismo tribunal, otros que se encuentran al borde de la muerte por las inhumanas condiciones carcelarias como el caso Simonovis y la Juez Afiuni. Lo más aberrante aun de estos casos de sentencias falseadas, que los culpables verdaderos de lo que se les acusan están libres por pertenecer al PSUV como el caso Puente Llaguno  quienes asesinaron a mucha gente y esos criminales hoy día son concejales, diputados en fin, pertenecen al Régimen y libres de toda culpa.
Para reequilibrar las cosas es necesario restablecer la justicia Utilizando todos los medios lícitos que tenemos a nuestra disposición. Esto se debe hacer con mucho ánimo y entusiasmo para poder tomar las decisiones correctas al enfrentar los distintos problemas que tendremos y lo primero que debemos hacer es aplicar de acuerdo con el  Artículo 5. La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos, el 350 por lo tanto es inminente su aplicación ya que como somos fieles a nuestra tradición republicana, a nuestra lucha por la independencia, la paz y la libertad, estamos obligados a desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia. Esto es mandato constitucional.

Yo quisiera que se pudiera entender en este para este momento y a esta hora ya se ha debido desconocer este Régimen como lo he pedido a todos los partidos políticos que forman parte de la MUD y a todas las fuerzas vivas del país. Aquí no hay condiciones justas ni morales y menos limpias para ir a unas elecciones con este CNE y su actual Directiva, con un REP viciado y falso que no refleja la realidad de quienes están inscritos; las maquinitas deben ser eliminadas y contar el 100% de las mesas cuyos resultados deben ser vinculantes y coincidir con lo que transmite la máquina escrutadora, no permitiremos máquinas capta huellas a la entrada ni conectada a la máquina escrutadora de votos que es lo que es realmente.
Para cerrar, hago un llamado directo a Capriles; Olvide mi amigo que usted es el candidato escogido o el candidato que va a ser, en un país que impere una dictadura como esta las elecciones lo que hacen es convalidar el Régimen ilegítimo que impera y solo restituyendo el hilo constitucional es que podremos tener elecciones limpias y democrática. Estamos ante un régimen de facto que desconocemos todo lo que haga y ha hecho desde el 9 de enero del presente año.

Viva la Libertad, abajo esta dictadura fuera el castro comunismo, y tengan presente que La Libertad es como  un pájaro con alas, las personas la buscan pero nunca la encuentran, y yo les digo busquen tan alto como sus ojos puedan, porque si la encuentras tu vida será serena. Y recuerden todos los venezolanos: No hay triunfo sin renuncia, victoria sin sufrimiento, libertad sin sacrificio.                        

sábado, 2 de marzo de 2013

EL PUEBLO MERECE A MADURO

  El Pueblo merece a Maduro
Date: Wed, 27 Feb 2013 03:01:45 +0000


Por: Aníbal Romero
Este artículo fue publicado en el diario "El Nacional" de Caracas, el 27FEB13.
En medio de la incertidumbre que existe en Venezuela, políticos y comentaristas de oposición enfatizan que "el pueblo merece conocer la verdad" acerca de la situación de Hugo Chávez. Es posible que cuando estas líneas sean publicadas ya esa verdad, cualquiera que sea, haya sido anunciada por los voceros del régimen. No obstante, ello no afecta la sustancia de lo que plantearé.
El punto es simple: Pienso que el pueblo, entendiendo por tal a la masa empobrecida que ha sostenido a Chávez durante catorce años de oprobio, no valora el peso de la verdad y por lo tanto no "merece la verdad". Es más, lo que merece, luego de votar reiteradamente por un personaje ruin y funesto como Chávez, y de avalar las tropelías, abusos y mentiras, aparte de la crueldad contra Franklin Brito, Iván Simonovis y María Afiuni, entre miles de otros, lo que merece ese pueblo -repito-es a Maduro y Cabello. Al fin y al cabo estos sujetos representan la continuidad de lo que el pueblo ha respaldado durante años de decadencia y dolor.
Aborrezco la cultura de la victimización que recorre el mundo y acá se traduce en ese tratamiento complaciente e hipócrita, que tanto gobierno como oposición asumen hacia la mayoría empobrecida y dependiente. Semejante actitud pone de manifiesto menosprecio hacia la gente, el deseo de manipularles y hacerles servir los propósitos de poder y engaño de los inescrupulosos que hunden al país.
Lo que en Venezuela se hace es malcriar al pueblo, profundizar su sujeción a las dádivas del gobierno, alentar sus peores rasgos y suprimir los anhelos de superación personal que quizás todavía albergan en sus corazones. La revolución "bolivariana" ha estimulado la pereza, la indisciplina, el irrespeto a las normas, la irresponsabilidad hacia los demás y hacia la nación en su conjunto. Pero al coro hipócrita del régimen se suma, por desgracia, una oposición que multiplica las promesas, y que en medio de la bancarrota del país a raíz de los disparates del régimen lo que procura es ofrecer más misiones, más dádivas y regalos. La competencia populista no cesa.
La revolución creó una ley del trabajo que acaba con el trabajo, una ley de alquileres que aniquila la vivienda de alquiler, unos controles de precios que aumentan los precios y la escasez, una política agrícola que asfixia la producción de alimentos. Han sido catorce años de mentiras, de gansterismo político y de división deliberada entre los venezolanos, fomentando el odio y los delirios utópicos.
Me temo que buena parte del pueblo venezolano ha apoyado este horror. Y como creo que el mérito no es algo que se obtiene de gratis, sino que se conquista con esfuerzo, perseverancia y dignidad, reitero mi convicción de que ese pueblo, a menos que cambie, a menos que reflexione y deje de lado el nefasto realismo mágico bajo el que ha vivido y aparentemente aspira vivir, no "merece la verdad" (aparte de que seguramente no quiere saberla). Tampoco merece otra cosa que lo que tenemos y a diario constatamos: un país en ruinas, del que se van los mejores talentos, que sólo ofrece a sus jóvenes el destino de contribuir al deterioro y esterilidad espiritual y material en que nos deslizamos, centrando nuestras menguantes energías en contener el torbellino destructivo desatado por un hombre ruin y sus enceguecidos seguidores.
La demagogia y la condescendencia hipócrita están malogrando a las democracias occidentales. Pero el caso venezolano es singular y desgarrador. Nos hundimos llevados de la mano depredadora de la Cuba castrista. ¡Qué vergonzoso destino!

domingo, 24 de febrero de 2013

Restituir La Constitución

Esta opinión de este humilde ciudadano de a pie, respecto al día de ayer, y lo que se lee en la prensa hoy, de dos actos, para mi muy significativo. Uno en la Plaza brion de Chacaíto y el Otro en el teatro Chacaíto. Ambos actos para mi tienen algo en común, Venezuela, vista desde 2 perspectiva en donde muchas líneas coinciden en lenguajes distintos pero con significados iguales; trabalenguas, quizás pero es una realidad que nos debe llamar a la reflexión y que tiene que llamar a la reflexión a muchos ciudadanos indistintamente de lo que sean y representen.

Como dijera al principio, somos de dos bandos diferentes pero con un mismo norte que es Venezuela y que nos une. El acto de Plaza Brion, fue convocado por líderes y partidos y el acto del Teatro Chacaíto, por líderes y ciudadanos de a pie. No podemos caer en el juego de quien fue primero si el huevo o la gallina, pero si debemos priorizar las cosas y verlas sobre una perspectiva común.

Dos hechos significativos históricos que debemos nombrar quizás para que cada “i” busque su punto y lo consiga. El 23 de enero de 1958 se da por la unidad de todos los factores de la sociedad Venezolana cuya unión dio al traste con la dictadura de marcos Pérez Jiménez. Y el segundo factor nace gracias a esa unión que es el movimiento mejor organizado en la historia política venezolana en mi concepto, que se llamó La R E S I S T E N C I A. Y ¿QUIÉNES LA FORMARON?: Hombres, Mujeres, Trabajadores, Estudiantes, Partidos Políticos, Militares, clero en fin, el pueblo de Venezuela.

Estos dos hechos importantes que he destacado se pueden resumir en dos palabras que conceptualmente dan la fuerza “LA UNIÓN DE LA UNIDAD” que nos va a llevar a cuatro puntos muy importantes que son:

1.Fortalecer a la población oprimida
2.fortalecer a los grupos sociales y ONG,
3.crear una poderosa fuerza de resistencia interna
4.No Confiar En Este Régimen, Confiemos Sólo En nuestra Propia Determinación Ayudémonos, Apoyémonos, Fortalezcámonos Y Ganaremos, ese será el producto de la Unión.Eso sí, hay que hablar con la verdad porque estamos cansados de tanto engaño

Para la MUD, su prioridad la basan en lo electoral y para nosotros la prioridad está basada lo Constitucional, ambos creemos que por esas vías lograremos la democracia tan anhelada y nada más lejos de la verdad. Forma parte de la estrategia pero se debe priorizar lo concerniente al restablecimiento del hilo Constitucional para poder llegar a lo Electoral.

La Dictadura que hoy nos oprime en Venezuela, tiene su base en el control de los poderes que le dan ropaje “legal” ya que esos poderes responden solo al ejecutivo y no tienen ningún tipo de autonomía que es como debe ser, la autonomía de los poderes. Además de esto para ellos, controlando el sistema electoral las elecciones les importa mucho porque ellas los legitiman y al controlar el mismo siempre ganaran y ante los ojos del mundo ganaron electoralmente, hicieron elecciones por lo tanto son gobiernos legítimos que es lo que les interesa mostrar a los ojos del mundo.

Ese poder Electoral, controla un REP que a los ojos nuestros es falso pero a los ojos del mundo es legal; alegan que la oposición exige que le den el REP y se lo entregan para que lo revisemos y que al hacer las observaciones estas se toman en cuenta y se hacen los correctivos. Ello, y es algo que nosotros sociedad civil, ciudadanos de a pie hemos reclamado mucho ya que se nos entrega un REP sin direcciones por lo cual no podemos corroborar si existe o no el elector, solo tenemos su sitio de inscripción y centro electoral donde ejercerá el sufragio en fin, teniendo el derecho constitucionalmente de tener acceso al sistema electoral se nos niega y por ende se viola y conculcan nuestros derechos constitucionales.

Para concluir, tenemos que llegar a la UNIÓN, y hablar el mismo idioma. Y a partir de ese momento debemos Desconocer estas autoridades que usurpan el gobierno ilegitimo que han conformado. Hacer un llamado a todas las fuerzas vivas de la nación la obligación en que estamos de restituir Nuestra Carta magna según lo manda el artículo 333 y 350 que dice y reza textualmente:
Artículo 333°.- Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Artículo 350º.- El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Es importante que sepan que somos muchos, pero muchísimos los que pensamos que no se debe seguir hablando de elecciones, del tipo que sea (Municipales/Presidenciales) eso no es prioritario y no como dicen que hay que tener listo un candidato listo para enfrentarlo a Maduro, ese es el juego de cartas que ellos nos dan para jugar y que uno les muestre esas cartas que ya marcaron. No señores y mil veces no, el candidato saldrá en su momento y de las entrañas del pueblo. Restituir la constitución y formar una junta de gobierno para restituir igualmente los poderes públicos y su autonomía.

Recuerden, Bajo una dictadura las elecciones no se pueden usar como instrumento para un cambio político significativo. Abran los ojos es un clamor popular, Cuando el Chavismo sea sólo un mal recuerdo, los colaboracionistas que hoy niegan la dictadura y la usurpación no podrán mirarnos a los ojos y menos a sus familiares.
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domingo, 17 de febrero de 2013

El clero en la lucha Por la Democracia, por Gabriel García Márquez



23 de enero de 1958: El clero en la lucha, por Gabriel García Márquez


El 1° de mayo del año pasado (1957) -fiesta del trabajo- los curas párrocos de Venezuela leyeron en los púlpitos una carta pastoral del arzobispo de Caracas, Monseñor Rafael Arias. En ella se analizaba la situación obrera del país, se planteaban francamente los problemas de la clase trabajadora y se evocaba en sus términos esenciales la doctrina social de la Iglesia. Desde Caracas hasta Puerto Páez, en el Apure; desde las solemnes naves de la catedral metropolitana hasta la destartalada iglesita de Mauroa, en el territorio federal amazónico, la voz de la Iglesia -una voz que tiene 20 siglos- sacudió la conciencia nacional y encendió la primera chispa de la subversión. Monseñor Rafael Arias, un hombre macizo y apacible que habla con la misma sencillez y la misma cadencia criolla de cualquier venezolano corriente, había meditado mucho antes de escribir la primera línea de aquella pastoral. La idea nació del conocimiento general que tenía el arzobispo de la realidad del país, por apreciación directa y por las conversaciones con sus párrocos. En un estudio económico de las Naciones Unidas, que recibió por correo, se enteró de que la producción per cápita de Venezuela había subido al índice de 500 dólares, pero que esa riqueza no se distribuía de manera que llegara a todos los venezolanos. “Una inmensa masa de nuestro pueblo -observó en una de sus primeras notas- está viviendo en condiciones que no se pueden calificar de humanas”. Poco antes, el cardenal Caggiano, legado pontificio al II Congreso Eucarístico Bolivariano, había planteado ese problema en la sesión extraordinaria que celebró en su honor el Concejo del Distrito Federal. “Venezuela -dijo en esa ocasión Caggiano- tiene tanta riqueza que podría enriquecer a todos, sin que haya miseria y pobreza, porque hay dinero para que no haya miseria”.

No había una fecha prevista para la publicación de la pastoral. Monseñor Arias se había hecho el propósito de que fuera un documento breve, claro, directo e invulnerable. Al principio del año pasado ordenó a la Juventud Obrera Católica adelantar una encuesta que le permitiera formarse un juicio sereno de la realidad nacional. El sondeo duró dos meses. Con una completa documentación en el despacho, después de haber conversado no sólo con los párrocos de Caracas sino con los que vinieron expresamente de las más remotas aldeas de provincia, el arzobispo inició la redacción de sus notas, de su puño y letra. En 45 días de trabajo, de consulta con sus asesores, la primera copia definitiva -11 hojas a máquina, a doble espacio- estuvo lista en la primera semana de abril. Entonces pareció muy apropiada para su publicación la fecha del 1° de mayo, día del trabajo, fiesta del patriarca carpintero, San José.

Se precisó de una actividad extraordinaria para que la Pastoral estuviera en todas las parroquias de Venezuela en la fecha convenida. Fue dada, sellada y refrendada en Caracas a las 10:30 am del lunes 29 de abril. Dos días después se leyó en los púlpitos. A fines de la semana le había dado la vuelta al país y trascendido al exterior, donde se consideró como una brecha en el cinturón de acero creado por la censura de prensa. La primera edición -repartida gratuitamente por los párrocos- se agotó en ocho días. Algunos especuladores se hicieron de un considerable número de ejemplares y los vendieron a 10 bolívares.

Una semana antes Pérez Jiménez pronunció un discurso espectacular en el Congreso, en el cual hizo una apoteósica enumeración de la obra material adelantada por su gobierno y se refirió a los elevados salarios del obrero venezolano. Ese día la Pastoral estaba hecha. Pero el ministro del Interior, Laureano Vallenilla Lanz, no entendía esa clase de argumentos. En su opinión, la pastoral del 1° de mayo era una réplica al discurso presidencial del 24 de abril.

El jueves 2 de mayo, a las 11:00 am, citó a su despacho al arzobispo de Caracas, no en una nota especial, sino por teléfono. Monseñor Arias concurrió a la convocatoria esa misma tarde y tuvo que esperar en la desierta antesala del Ministerio del Interior. Vallenilla Lanz solía recordar aquella entrevista con un orgullo evidente. “Me di el gusto -decía- de hacer esperar al arzobispo durante hora y media”. En realidad, monseñor Arias -que es un hombre humilde- no esperó más de media hora. A las 3:30 pm pasó al despacho del ministro del Interior, donde se le comunicó el pensamiento oficial.

Vallenilla no iba a misa pero conocía los sermones

Fue una entrevista breve, en la cual Vallenilla Lanz habló casi todo el tiempo, y casi exclusivamente de la obra material del Gobierno. Cuando monseñor Arias abandonó el despacho se le había hecho saber que el Gobierno haría publicar en los periódicos una respuesta a la pastoral. Pero esa respuesta no apareció jamás. A cambio de ella, el ministro del Trabajo dirigió al arzobispo una carta privada -con fecha 10 de mayo- que era una edición corregida y aumentada del discurso de Pérez Jiménez. El argumento más poderoso contra la carta pastoral, según el ministro del Trabajo, era la construcción de la Casa Sindical y del balneario de Los Caracas. Los párrocos de Venezuela sabían desde ese momento cuál era su deber: predicar la doctrina social de la Iglesia. Cada domingo, en los púlpitos de Caracas, se pronunciaban sermones cuyo rumor inquietaba, el lunes en la mañana, el desayuno de Vallenilla Lanz.

Particularmente uno de los sacerdotes de Caracas -el padre Jesús Hernández Chapellín- asumió una posición combativa. Joven, de una salud a toda prueba y un notable valor personal, el padre Hernández Chapellín, director de La Religión, se sentaba todas las noches frente a su máquina de escribir a ejercer su doble ministerio de sacerdote y periodista. El 13 de agosto, Vallenilla Lanz -bajo el pseudónimo de R. H.- publicó en El Heraldo una interpretación atolondrada y arbitraria de la justicia social. Al día siguiente, el padre Hernández Chapellín publicó una réplica que no mandó a la censura porque sabía que la censura no la habría dejar pasar: “Orientaciones a R. H.”. A las 10:00 am, una llamada telefónica del Ministerio del Interior lo despertó en su residencia particular. El propio Vallenilla Lanz estaba al teléfono. “Padre -dijo el ministro, sin preámbulos- es necesario que usted modifique su actitud”. También sin preámbulos, el director de La Religión respondió: “Mis editoriales los pienso y los medito bien, luego los escribo y los lanzo y me importa poco lo que ustedes piensen de ellos”.

Vallenilla Lanz no respondió nada, sino que citó al padre Hernández Chapellín a su despacho, esa tarde a las 5:00 en punto. El sacerdote llegó con cinco minutos de retraso.

En hora y media, el padre Hernández se hizo conspirador

La entrevista duró un poco más que la de monseñor Arias y esta vez fue el sacerdote quien habló casi todo el tiempo. Vallenilla Lanz, vestido de gris y un poco pálido, no había tenido tiempo de iniciar el diálogo, cuando el director de La Religión tomó la iniciativa. “Voy a hablar -dijo- más que todo como sacerdote que sólo teme a Dios. Con el régimen que ustedes tienen en Venezuela casi todo el pueblo los odia y los detesta”.

Vallenilla Lanz enrojeció:

-¿Por qué?- preguntó tímidamente.

-Porque ustedes tienen un régimen de pánico con la Seguridad Nacional. Es la espada de Damocles sobre la cabeza de cada venezolano. Las lágrimas y la sangre y la cantidad de muertos…

-¿Cuáles muertos?- interrumpió Vallenilla Lanz, con un aire de cándida inocencia.

El padre Hernández Chapellín enumeró, con sus nombres propios, 10 víctimas del régimen. “Y los que no sabemos”, agregó. “¿Y los exilados políticos?”

Vallenilla Lanz empezó a reaccionar.

-Usted llama exilados políticos a bandidos como Rómulo Betancourt, dijo.

-Betancourt y yo -replicó el padre Hernández Chapellín- estamos en trincheras opuestas, como otros muchos exilados. Pero ellos también son venezolanos y aquí deben estar para que les demos la pelea en el terreno ideológico.

Los dos hombres estaban solos en el despacho. El sacerdote, con ese entusiasmo un poco estudiantil con que habla con sus amigos en la redacción de su periódico, siguió enumerando las razones por las cuales el régimen de Pérez Jiménez era una maquinaria de terror. Dijo: “Si cuando el general se tomó el poder hubiera hecho elecciones libres en vez de proseguir y de trancarle la voz a la prensa, se hubiera inmortalizado. Pero la realidad es otra. Se quedó en el poder por un golpe de estado al derecho de sufragio”.

El padre Hernández Chapellín abandonó el despacho a las 6:30 pm, cuando ya habían salido los empleados del ministerio. Con un cinismo inconmovible, Vallenilla Lanz lo acompañó hasta la puerta, lo despidió con un abrazo y le dijo: “Las puertas de mi despacho estarán siempre abiertas para usted”. Pero el padre Hernández no volvió a franquearlas. Siguió librando la batalla desde su modesta oficina de periodista. Pocas semanas más tarde, su robusto y combativo colega, Fabricio Ojeda, se presentó en la redacción de La Religión.

-Padre -dijo Fabricio Ojeda- vengo a decirle una cosa como si fuera una confesión: yo soy el presidente de la Junta Patriótica.

A partir de ese día, el padre Hernández Chapellín no fue solamente un sacerdote dispuesto a sacar adelante la doctrina social de la Iglesia ni solamente un periodista de la oposición. Fue también un conspirador.

Lluvia de volantes en la Catedral

Estrada acechaba en su plácido despacho de la catedral metropolitana, de espaldas a un estante atiborrado de libros que cubre toda una pared, el padre José Sarratud recibió el 11 de julio, a las 2:00 pm, una llamada telefónica del Ministerio de Justicia. El padre Sarratud, que es muy joven pero que parece más joven de lo que es, no tenía motivos para conocer la voz del ministro: era la primera vez que la escuchaba. En pocas palabras, el ministro le dijo: “Padre, usted está atacando al Gobierno en sus sermones”. El padre Sarratud, sin levantar la voz, sin el menor indicio de alteración, respondió: “No hago otra cosa que predicar la doctrina social de la Iglesia”.

Durante un mes entero, no modificó el tono de sus sermones. En septiembre volvió a llamarlo el ministro de Justicia, y el padre Sarratud volvió a responder: “Señor ministro, no hago otra cosa que predicar la doctrina social de la Iglesia”. Poco tiempo después, un incidente habría de llevar el nombre del padre José Sarratud hasta el sombrío despacho de Pedro Estrada. Ocurrió el 12 de diciembre: durante una manifestación de mujeres, a un costado de la Catedral, un hombre gritó: “Abajo Pérez Jiménez”. Tratando de alcanzarlo, un policía se abrió paso entre las mujeres y agredió a una de ellas, encinta. Seis hombres atacaron al agente. De pronto, sin que nadie hubiera sabido en qué momento, millares de volantes contra el Gobierno cayeron sobre la multitud. Habían sido lanzados desde la torre de la Catedral.

Pedro Estrada hizo averiguaciones y descubrió que aquellos volantes habían sido impresos en el multígrafo de la Catedral, puesto al cuidado del padre Sarratud. El director de la Seguridad Nacional esperó un momento propicio para actuar.

Ese momento propicio se presentó el 1° de enero, a raíz del levantamiento de Maracay. Desde cuando volaron los primeros aviones sobre Caracas, Estrada se asiló en la Embajada de Santo Domingo. Pero al día siguiente, cuando supo que el golpe había fracasado, se instaló en su despacho de la avenida México, a dirigir personalmente las represalias. El 3 de enero, el arzobispo le dijo por teléfono al padre Sarratud que Pedro Estrada lo estaba buscando desde hacía tres días. El sacerdote, que no se había escondido, se echó al bolsillo el breviario y se dirigió en automóvil a la SN. Lo recibió Miguel Sanz, quien sin formular juicio lo mandó a la celda. En el cuarto piso de la Seguridad Nacional se llevó una sorpresa: allí había, detenidos, cuatro sacerdotes más. Se les acusaba de que sus sermones eran la causa moral del levantamiento militar.

Cinco sacerdotes presos: El Gobierno se cae a pedazos

Al padre Alfredo Osiglia lo fueron a buscar cuatro detectives armados, en la mañana del 2 de enero, hasta la iglesia de la Candelaria, donde acababa de decir la misa. A las 3:00 pm, monseñor Delfín Moncada, después de almorzar en su casa de Los Chaguaramos, llegó en su modesto automóvil negro al despacho parroquial de Chacao, y allí lo esperaba un hombre de apariencia humilde. Era un enviado de Pedro Estrada. Monseñor Moncada se comunicó con el arzobispo por teléfono y se dirigió, solo, a la Seguridad Nacional. Lo condujeron al despacho de Sanz. Sentado en un rústico banco de madera, ese sacerdote sólido y sanguíneo, pero de edad avanzada, esperó al segundo de Pedro Estrada durante siete horas, minuto a minuto. Había ido con el propósito de dejar una constancia, pero dos guardias armados de ametralladoras le comunicaron que estaba detenido. Al atardecer, monseñor Moncada pidió permiso para ir al baño. Los guardias lo acompañaron, encañonándolo, y no le permitieron cerrar la puerta.

A las 11:00 pm, rodeado de sus guardaespaldas, entró Miguel Sanz. “Usted -dijo, dirigiéndose a Monseñor Moncada- encabeza la lista de cinco sacerdotes que son los autores morales del cuartelazo de Maracay”. Luego, sin solución de continuidad, agregó:

-Además, usted se ha mostrado desatento con el Presidente.

-En los afectos no se mete ni Dios, respondió Monseñor Moncada.

-Vaya a predicar eso allá arriba, replicó el negro Sanz.

Allá arriba, en el cuarto piso, estaba desde el mediodía el padre Jesús Hernández Chapellín, el único de los cinco sacerdotes que fue sentenciado personalmente por Pedro Estrada. Para el director de La Religión, la Seguridad Nacional destacó ocho detectives: cuatro en su oficina y cuatro en su casa. El padre Hernández Chapellín, que no quiso presentarse a la seguridad antes de hablar con el Arzobispo, eludió los sitios habituales y almorzó en casa de unos parientes suyos, en el Cementerio. De allí se comunicó por teléfono con monseñor Arias, quien envió a un sacerdote para que lo acompañara hasta la avenida México. A las 2:00 pm, impecablemente vestido de azul claro y con corbata blanca, Pedro Estrada lo hizo pasar a su despacho:

-Padre -le dijo- usted está complicado en el golpe militar de ayer. Ese es el resultado de sus editoriales que son incendiarios, revolucionarios, y que no parecen de un ministro de Dios.

Pedro Estrada no levantó los ojos en ningún momento de la entrevista. Hablaba con la cabeza inclinada, eludiendo sistemáticamente la mirada segura del padre Hernández Chapellín.

-No refuto lo de Maracay -respondió el director de La Religión- porque me parece infantil. En cuanto a mis editoriales, le diré que me tiene sin cuidado lo que ustedes piensen y no es mi culpa si ustedes se ven retratados en ellos.

-¿Usted no está de acuerdo con el régimen?- preguntó Pedro Estrada.

-No. Estoy en completo desacuerdo.

Estrada no se atrevió a hacerse responsable de su detención. Dijo que tenía órdenes superiores. El padre Hernández Chapellín fue conducido al pabellón destinado a los cinco sacerdotes. Sólo uno de ellos salía todas las noches a dormir a su casa, el padre Pablo Barnola, de la Universidad Católica. Querían que se asilara para que abandonara al país. Pero el padre Barnola no lo hizo. Sus compañeros de prisión le llamaban “el semi interno”. La única visita que se les permitió fue la del doctor Guillermo Altuve Carrillo, enviado personal de Pérez Jiménez, el domingo 5 de enero. Trató de convencerlos de que modificaran su actitud en relación con el Gobierno. Pero ellos se mostraron inflexibles. El doctor Altuve Carrillo, furibundo, les lanzó una amenaza:

-Sepan que no tumbarán al Gobierno.

Aquella amenaza no duró mucho tiempo. El 13 de enero, el Gobierno empezó a caerse a pedazos. Pedro Estrada abandonó el país. El coronel Teófilo Velasco, quien lo reemplazó, puso en libertad a los cinco sacerdotes.

El padre Álvarez, de La Pastora, un conspirador de rueda libre

La ciudad que ellos encontraron al salir de la cárcel había sufrido una transformación sensacional. Todo el mundo, desde el industrial en su gerencia hasta el vendedor ambulante en la calle, estaba conspirando. En la humilde parroquia de La Pastora, el padre Rafael María Álvarez Flegel -156 centímetros cargados de un dinamismo incontenible- estaba comprometido hasta los huesos en la conspiración. En los primeros días de enero, un sobrino suyo, Ramón Antonio Álvarez Cabrera, estudiante del colegio Carabobo, le informó confidencialmente que estaba actuando en contacto con la Junta Patriótica. Necesitaban un multígrafo. El padre Álvarez no se conformó con compartir el secreto y prestar el multígrafo de la parroquia para reproducir los volantes clandestinos, sino que hizo las copias en su máquina y trabajó personalmente en la impresión. Usaba guantes para evitar las huellas digitales. Durante los primeros 15 días del año, sin ningún contacto directo con la Junta Patriótica, el padre Álvarez ocupó la jornada entera en su ejemplar trabajo de conspirador espontáneo. Los muchachos llevaban el papel en la mañana y volvían en la noche por las copias. En varias parroquias se adelantaba una actividad semejante. Apenas salido de la cárcel, el padre Sarratud entró en contacto con otros grupos estudiantiles que celebraban reuniones en una dependencia de la Catedral e imprimían allí volantes clandestinos.

A medida que se acercaba el martes 21, el padre Álvarez sentía que los días le quedaban cortos. La huelga general estaba preparada, pero el efervescente párroco de La Pastora en su solitario y escueto despacho, sin otro contacto con el gigantesco mecanismo de la conspiración que su grupo de estudiantes, sentía que algo faltaba: un ultimátum a Pérez Jiménez, con condiciones concretas. En la noche del 19 redactó él mismo, por su cuenta y riesgo, el último volante, y se tomó la libertad de firmarlo: “La Junta Patriótica”. No se conformó con imprimirlo, sino que puso al correo urbano en sobres cerrados una copia para Pérez Jiménez y cada uno de sus ministros. En su cuarto, debajo de la estrecha cama de hierro pintada de azul, quedaron 500 ejemplares que los muchachos irían a buscar esa noche. Los esperó hasta las 11:00 pm. Antes de acostarse dio orden al sacristán de no quitar las cuerdas de las campanas para que los huelguistas pudieran tocarlas al día siguiente, a las 12:00 en punto. Se durmió a la media noche después de escuchar los últimos boletines en la radio. A la 1:30 am varios golpes a la puerta lo despertaron sobresaltado. Una voz masculina gritó: “Padre, acompáñenos, para que bautice un niño que se está muriendo”. El padre Álvarez abrió la puerta y vio al resplandor de las bombillas del patio cuatro hombres oscuros, con las manos en los bolsillos. Eran agentes de la Seguridad Nacional.

Las campanas de la mayoría de las iglesias de Caracas anunciaron a las 12:00 el principio de la huelga general. La policía había destacado agentes para evitarlo, pero los sacristanes tenían órdenes terminantes de facilitar la entrada de los huelguistas. A monseñor Moncada lo visitó el prefecto de Chacao, a las 11:00 am, para advertirle que sería sancionado si tocaba las campanas. El sacerdote respondió que la policía no podía prohibir la costumbre secular de dar las 12 seguidas por un breve repique. Protegido por el pueblo, el sacristán repicó tres minutos por cuenta del párroco y tres minutos más por su propia cuenta.

En la Candelaria, la policía estuvo a punto de enloquecer con unas campanas que sonaban sin campanero. El párroco había instalado a los altoparlantes una cinta magnética, que giró -repicando- durante varias horas. El párroco contempló el espectáculo desde el abasto de enfrente, vestido de civil.

Al padre Alvarez le habría gustado tocar las campañas con sus propias manos. Pero a esa hora estaba detenido en el convento de los Padres Benedictinos de San José del Ávila. Los agentes de la SN habían pasado la madrugada en su dormitorio, esperando instrucciones. Uno de los estudiantes llamó por teléfono y fue un detective quien respondió: “¿A qué hora es la misa?”, preguntó el estudiante. “No hay misa”, respondió el detective, sin saber que aquello era una clave. Por esa respuesta supieron los muchachos que el padre Álvarez estaba en poder de la Seguridad Nacional. Acompañado por el arzobispo, el coronel Velasco se dirigió a La Pastora a las 6:00 am y se opuso a que el párroco fuera conducido a la seguridad. Desde su celda conventual, el padre Álvarez oyó las campanas, las cornetas y los pitos de las fábricas, y supo entonces que su labor no había sido inútil y que antes de 48 horas estaría de nuevo en su púlpito.

En la Iglesia profanada, el párroco herido esperaba…

El arzobispo se encontraba en una situación difícil: no podía intervenir directamente en política, pero tampoco podía -ni como miembro ilustre de la Iglesia ni como venezolano- impedir el trabajo subversivo de sus párrocos. Las relaciones entre Venezuela y el Vaticano habían llegado a un peligroso grado de tirantez. El nuncio apostólico había protegido en la Nunciatura al político Rafael Caldera y a un oficial del levantamiento de Maracay. Monseñor Jesús María Pellín -cuyo despacho es una biblioteca blindada de 14.000 volúmenes- había pronunciado un sermón sobre el prevaricato y se había visto precisado a abandonar discretamente el país. Como miembro, varias veces reelecto, del comité de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) había firmado una declaración en la cual se condenaba el régimen de Pérez Jiménez por haber amordazado a la prensa.

En todos los frentes la Iglesia participaba en la resistencia. Los colegios dirigidos por religiosos estuvieron entre los primeros que echaron sus alumnos a la calle para que manifestaran contra el régimen. El régimen lo sabía, pero ya en enero habría podido encarcelar a todos los sacerdotes de Venezuela sin ningún resultado. La fuerza democrática se había desencadenado. Monseñor Hortensio Carrillo, párroco de Santa Teresa, tenía informes de que la policía y la seguridad, a espaldas del coronel Velasco, tenía preparado un asalto a su templo. Sólo se esperaba una oportunidad.

Monseñor Carrillo no podía renunciar a su deber. El martes 21, un poco antes del mediodía, estaba diciendo su misa ordinaria cuando una manifestación de médicos perseguida por la policía se refugió en la iglesia. En la confusión, la misa fue interrumpida, y agentes uniformados y civiles irrumpieron en el recinto, armados de fusiles y ametralladoras. En un instante la iglesia de Santa Teresa se impregnó de gases lacrimógenos, pero los policías impidieron la salida de las 500 personas -hombres, mujeres y niños- que se asfixiaban en el interior. Una bomba estalló a pocos metros de monseñor Carrillo. Los fragmentos se le incrustaron en las piernas y el párroco, con la sotana en llamas, se arrastró hasta el altar mayor. A pesar de la confusión, un grupo de mujeres mojaron sus pañuelos en el agua bendita de la sacristía y apagaron la sotana del párroco.

Cuando la iglesia fue evacuada, la policía se opuso incluso a que las ambulancias se llevaran oportunamente a los heridos. El arzobispo llamó por teléfono al comandante de la policía, Nieto Bastos, cuando todavía la iglesia estaba sitiada. Nieto Bastos respondió: Son ellos quienes están acribillando a la policía.

Monseñor Carrillo no pudo ser conducido al hospital. Con las piernas inutilizadas por los fragmentos de la bomba fue llevado al despacho parroquial, hasta donde logró penetrar, al atardecer, un médico que le prestó los primeros auxilios. El sacerdote fue sentado en un escritorio frente a una puerta que da directamente sobre la calle. Una patrulla de policía hizo tres descargas contra la puerta: un tiro de fusil, otro de revólver y una ráfaga de ametralladora. La bala de fusil perforó la puerta, atravesó el despacho y se incrustó en la pared del fondo, a 20 centímetros sobre la cabeza de monseñor Carrillo.

Durante toda la noche, mientras el párroco sufría en su dormitorio del primer piso, presa de terribles dolores, la policía disparó contra la iglesia para dar la impresión de que allí había grupos atrincherados. Energúmenos, subrayaban las descargas con toda clase de expresiones obscenas. Pero monseñor Carrillo, a pesar de su estado, sabía que aquel asedio no podía durar mucho tiempo. Así fue. El heroico pueblo de Caracas, con piedras y botellas, descongestionó el sector a la mañana siguiente. Horas después, el párroco experimentó una inmensa sensación de alivio. La misma sensación de alivio que experimentó Venezuela. Era la madrugada del 23 de enero. El régimen había sido derrocado.

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Publicado en la Revista Bohemia en marzo de 1958. Tomado con autorización del blog delCentro Gumilla

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