En la presidencia de los EE.UU.
La crisis económica de 1929 y su
apuesta por una nueva política, el conocido como New
Deal (nuevo trato), le hizo ganar la confianza de los estadounidenses en
las elecciones de 1932 derrotando al candidato republicano Herbert C. Hoover, y convirtiéndose en el 32º presidente de
Estados Unidos de América por el Partido
Demócrata.
Tras superar la crisis económica potenció la política exterior
luchando por conseguir la primacía mundial estadounidense, estableciendo
relaciones diplomáticas con la Unión Soviética
en 1933.
Como respuesta a la amenaza de la Alemania de Hitler, puso en marcha una serie de medidas preventivas
(rearme, economía de guerra, alineación con las potencias democráticas) que
prepararon a su país para un posible enfrentamiento armado. El fantasma de la
guerra se presentó ataque a Pearl Harbor proveniente
del mando japonés a la base militar en Oahu Pearl Harbour en el Pacífico en el
año 1941. Ante esta agresión, Roosevelt declaró ante el congreso que ese día
sería conocido como el día de la infamia y pidió el estado de guerra al
congreso. Actuó firme y enérgicamente en todos los aspectos necesarios para
llevar a su país y su industria a un óptimo esfuerzo de guerra.
Ordenó la internación de 110.000 japoneses en campos de
concentración en la costa oeste de EE.UU. Aprobó presupuestos de guerra
destinados no sólo a reconstruir los acorazados hundidos en Pearl Harbor si no que también a la implementación
de una flota de guerra superior a la que se tenía a la entrada de la guerra.
Propuso y apoyó la Incursión Doolittle como primera
respuesta ofensiva al territorio japonés en marzo de 1942 y mantuvo una fuerte
ascendiente sobre el alto mando de las fuerzas armadas.
Partidario de la vía diplomática y de mantener contactos
personales con los políticos aliados, se entrevistó en varias ocasiones, por
separado y conjuntamente, con Winston
Churchill y Stalin para
conseguir acuerdos al finalizar la Segunda Guerra
Mundial en la llamada Conferencia de Yalta. En
esta línea y de acuerdo a su deseo de lograr un entendimiento pacífico entre los
distintos países, promovió la creación de una Organización
de las Naciones Unidas (ONU). En su labor
política, además, destaca el importante papel jugado por su esposa Eleanor.
Aunque tenía conocimientos del proyecto
Manhattan sobre el desarrollo de la bomba atómica, no alcanzó a
administrar su uso.
El avanzado cáncer cerebral que padecía pudo más que la
fortaleza y el tesón del político muriendo en su escritorio en la residencia en
Warm Springs, Georgia, el 12 de abril de 1945,
a las puertas del fin del conflicto sin ver concluida la Segunda Guerra Mundial y sin lograr un acuerdo con el cada
vez más poderoso Stalin.
La muerte le impidió completar su último mandato tras las
elecciones de noviembre de 1944. Se trata del único presidente, tras modificar
él mismo la norma establecida por George Washington
de no poder ser reelegidos para más de dos mandatos, que ha gobernado durante
cuatro mandatos (1933-1945). Le sucedió en el cargo el entonces vicepresidente
Harry Truman a quien poco conoció en vida.
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